miércoles, 16 de diciembre de 2009

EL YOGA DE LA ACCIÓN

Recordaréis que el orador y el discípulo se encuentran en medio del campo de batalla , entre dos ejércitos que están a punto de entrar en la lucha. En el momento en que “la lluvia de flechas está a punto de caer” (I,20) es cuando el desánimo embarga el corazón del heroico Arjuna. El plan completo de todo lo que se dice o se hace, bajo el disfraz de la historia del Gîta, sólo tiene un motivo : darle a Arjuna energía y valor, empujarle a la acción, obligarle, si es necesario, a combatir; y el argumento se mezcla constantemente con estas palabras que se repiten : “Lucha”.

Poco importa la clase de argumentos que han precedido. Ya puede ser una tesis que expone la naturaleza del Jivâtmâ, el sin nacer, imperecedero, perpetuo y estable, y a esta exposición le sigue : “Lucha” (II,18). O una larga tesis filosófica explicando la naturaleza de lo Único y de lo Múltiple, describiendo la constitución de los mundos o la Vida Una que lo penetra todo; después de la filosofía, de nuevo suena el refrán : ”Piensa en Mí constantemente y lucha” (VIII,7). O bien puede estar tratando de la enseñanza de la devoción, la invitación para que el discípulo abandone todos sus actos a su Señor y “concentrando todos tus pensamientos en el Yo supremo ... entra en combate” (III, 30). Cuando se muestra la visión de la Forma Divina :”Destrúyelos sin temor. Combate!”(XI,34). Y al final, cuando Él urge a Arjuna diciendo : “Sumerge tu mente en Mí, sé Mi ferviente servidor, conságrate a Mí”, la idea vuelve a aparecer y se escucha en la pregunta :”¿Has destruido tu error, causado por la ignorancia?” (XVIII, 65, 72). Y el resultado de todo ello es la resolución que toma Arjuna de combatir. “Actuaré según Tu palabra” (XVIII, 73) y entonces entra en combate.

El perfecto Yogi debe entrenarse y, en cada interrupción de los argumentos, el refrán “Lucha” resuena en los oídos sorprendidos. “Prepárate para el combate” (II, 38) es el mandamiento del Señor del Yoga. En toda esta escritura del Yoga, aparece el insistente empuje hacia la acción de cariz más violento, como si en la lucha estuviera incorporada, como si dijéramos, la quitaesencia de la actividad, su impulso, su torbellino, su agitación, su estallido. ¿Cómo podríamos encontrar una actividad más viva que la actividad del héroe en el campo de batalla? Y sin embargo, es ahí donde hay que conquistar al Yoga; ahí es donde el Ishvara del Yoga aparece en toda la plenitud de Su poder y de Su magnificencia.

En la India moderna, según las reglas, no pueden ir parejas una gran actividad y la práctica del Yoga.
Llega a afirmarse que nadie puede ser un Yogi si no vive apartado de los hombres, en una cueva, en la selva o en el desierto, o bien en algún retiro de los poderosos Himalayas o en cualquier otra cadena montañosa bajo el cielo sagrado de la India. Se dice que nadie puede ser un Yogi si está en medio de la actividad, del trabajo, de la labor, tratando de contribuir a todo lo bueno que hay en el mundo y, por consiguiente, viviendo en el mundo; y que Yoga significa retiro, silencio, inacción.

Es un hecho que en el transcurso de la evolución, entre la actividad nacida del deseo por los objetos de este mundo y esa noble e incesante actividad que nace únicamente del deseo ardiente de cooperar con Ishvara, el Supremo, existe una etapa intermedia en que la acción se vuelve desagradable al ser de este mundo, y en la que la lección superior de “la acción en la inacción” (IV, 18) aún no la ha aprendido el discípulo.

Pero el mismo Señor del Yoga ve el Yoga bajo otro aspecto muy diferente que el que acabo de describir :”Aquél que realiza la acción como un deber sin pensar en el fruto de la acción, ése es un asceta, ése es un Yogi” (VI, 1). Incluso va más allá y declara : “El Yoga es el arte en la acción” (II, 50). De manera que, en el espíritu del Señor del Yoga, el Yoga parece aplicarse a algo completamente diferente de la idea moderna de separación del resto de los hombres, de reclusiones en cuevas o en la selva, aislado de los demás. Esto tiene su fase en la evolución humana. Es una fase del progreso humano. Pero el Yoga, tal como lo enseña el Señor del Yoga, el Yoga supremo, es algo diferente. El hombre está aquí abajo para la actividad; el Creador del mundo es la encarnación de Kriyâ, la actividad. Brahma representa a Kriyâ, y la existencia en el universo físico no tiene absolutamente ningún otro objetivo que no sea el desarrollo de la actividad justa, dirigida por el pensamiento justo y el deseo justo; todo lo demás conduce hacia esto.

(del libro de A. Besant Comentarios sobre el Bhagavad Gîtâ)

lunes, 14 de septiembre de 2009

El Bhagavad simplificado


Este texto, en inglés, resume de manera muy simple la esencia de las enseñanzas que nos ocupan.



lunes, 11 de mayo de 2009

Un diamante en bruto

(de las charlas con S. Torra)


El Hombre es como un diamante en bruto, sólo hay que pulirlo pero él ya está ahí, no hay que añadirle nada, está en bruto, pero si se le pule, sale tal cual es : somos así en el plano físico, pero como Espíritu ya lo somos todo, lo podemos todo, lo tenemos todo porque somos la misma Vida Cósmica. Ésta ni envejece ni se mancilla, pero para autorrealizarse pasa por todas las limitaciones de los planos más densos, "muerde el polvo" y así va descubriendo la Realidad  subyacente perpetua en su interior.

viernes, 20 de marzo de 2009

EL DESPERTAR ESPIRITUAL O RESURRECCIÓN

(de las charlas con S. Torra)

Como la vida es un cambio constante, hay que ir renunciando a una etapa para ir empezando otra, aunque siempre con muchas dificultades.  Sin embargo, los resultados de la nueva etapa son siempre muy superiores a la etapa anterior; no se trata de resultados materiales, sino espirituales, anímicos, y así se va logrando el objetivo de la encarnación, que es esta plenitud interior. A medida que se va consolidando ésta, se pisa terreno firme en todos los mundos, y cuando hay esta solidez psíquica, interna, las contradicciones emocionales y mentales no nos alteran, no nos derriban.

San Pablo lo explica en 1 Corintios,  15,35-51, cuando habla de la resurrección, que es el despertar espiritual, el renacimiento: 

"- ¿Cómo resucitarán los muertos, con qué cuerpo vendrán? 
- Necio, lo que tú siembras no se vivifica si no muere antes y cuando siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo o de otro grano, mas Dios le da el cuerpo como quiso y a cada simiente su propio cuerpo. 
Toda carne no es la misma carne, mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. 
Hay cuerpos celestiales,  [Atma, Buddhi, Manas], y cuerpos terrestres, mas ciertamente, una es la gloria de los celestiales y otra la de los terrestres. Otra es la gloria del sol y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, porque una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos:
se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción,
se siembra en vergüenza, se levantará con gloria,
se siembra en flaqueza se levantará con potencia. 
se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual [es el nacimiento espiritual, el yoga, el misticismo, el ocultismo], 
Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así, también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán en ánima viviente; el último Adán será espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego, lo espiritual. [es necesario primero enterrar la semilla]
El primer hombre es de la tierra, terreno, el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terreno, tales también los terrenos, y cual el celestial, tales también los celestiales. Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen  del celestial. 
Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. 
He aquí que os digo un misterio: todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados." 

[dormir significa que el fanático que no piensa, no medita, y sigue ciegamente lo que le dicen, sin pensar, después de la muerte pasa milenios en inconsciencia, porque lo que aquí despierta queda despierto allá, y lo que aquí se ata y duerme, queda atado y dormido allá.] 

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL YOGA SUPREMO

"Te daré el ojo divino y podrás contemplar mi Yoga Supremo" (XI, 8)

¿Qué es este Yoga Supremo? : es la visión de la unidad de los muchos en el Uno; el universo todo resumido en el Cuerpo Divino. Eso es el Yoga.

Este es el Yoga del Ser, la Palabra suprema y el secreto más alto : los muchos unidos en el Uno. Nada menos. el Ser en todo, sin excepciones; en lo que llamamos bueno y también en lo que llamamos malo. "Todo procede de Mí" (X, 8); no sólo lo bueno, lo bello, lo agradable y lo armonioso; todo. 
"Yo soy el Ser que mora en los corazones de todos los seres; soy el principio, el medio y también el fin de todos los seres"(X, 20).
(...)
No podemos decirle a nadie que el Ser no está en él. No hay ni bueno ni malo en esencia. Es nuestra ignorancia la que nos lleva a clasificar las cosas así, según la relación con nosotros. (...) Pero estamos aquí para que, comprendiendo al fin la Unidad de todas las cosas, podamos trascender tanto el bien como el mal y reposar finalmente en lo Supremo. 

(de una conferencia de A.Besant en Adyar)

domingo, 1 de marzo de 2009

RECTA ACTIVIDAD

Recta actividad es, pues, la lección del Gîta. Y recta actividad es obrar en armonía con la Voluntad divina. Actuar, no por el fruto, no por deseo de moverse, no por apego a objeto alguno, ni por lograr cualesquiera resultados, sino actuar enteramente en armonía con la Voluntad que está siempre buscando el bien universal. "Cumple constantemente y sin apegos la acción que debes cumplir" (III, 19). Esta es la única definición verdadera de la Recta Acción.
(...)
La recta actividad requiere perfecta sabiduría y perfecta devoción y perfecto desapego a los frutos de la acción. Y sólo los sabios y devotos y activos pueden actuar siempre rectamente.
(...)
La dificultad está en que el hombre queda atado por la acción. En la mente de Arjuna surge este dilema y Sri Krishna le dice : "El mundo está atado por la acción" (III,9). La acción forja cadenas entre nosotros y las cosas sobre las que actuamos. Cualquesquiera que sean nuestros actos, buenos, malos o indiferentes, nos atamos. No sólo la mala acción ata; también la buena, aunque ciertamente el fruto es diferente. El fruto de la primera es dolor, y el de la segunda es felicidad. Pero ambas atan al hombre.
¿Cómo resolver este dilema?
Se nos pide que seamos activos, que trabajemos por el bien de la humanidad; pero estamos constantemente encadenándonos por medio de esos lazos de contínua actividad y atando las alas del Espíritu, que quisiera volar.
Podemos pensar que la vía para liberarnos de este encadenamiento es la inacción. Pero Sri Krishna añade que "el hombre no consigue liberarse de la acción absteniéndose de obrar" (III,4). Con eso nos cierra la primera puerta de escape, pues con permanecer inactivos no nos libramos de la acción: "Ni por la renuncia se eleva uno a la perfección"(III,4).
Krishna sigue cerrando puertas: "Nadie puede ni por un instante permanecer realmente inactivo, pues irremediablemente es impelido a la acción por las cualidades propias de su naturaleza" (III,5).
Y va más allá diciendo : "Ninguno de los seres encarnados puede renunciar completamente a la acción" (XVIII,11).
Así pues, qué puede hacer el ser humano a quien se le dice que no ha de ser inactivo y cuando quiere ser libre se le dice que no puede abstenerse de la acción? "Cumpliendo toda acción sin apego, el hombre alcanza lo Supremo" (III,19).
¿Habremos de permanecer siempre atados a esta rueda de nacimientos y muertes?¿Habremos de ser siempre esclavos, atados por cadenas que forjamos con nuestros actos?¿No hay libertad posible?
Sin embargo, la lección va más allá, como vemos al leer todo el sloka: "El mundo está atado por la acción, a menos que la cumpla como un sacrificio" (III,9), entonces pierde su poder atador. Es decir que existe alguna clase de acción que no ata, sino que es de por sí un medio de liberación.
Sri Krishna añade: "Sabiendo ésto, nuestros antepasados, en busca siempre de la liberación, cumplieron con la acción; por lo tanto, tú también cumple la acción, como lo hicieron nuestros antepasados en la antigüedad"(IV,15).
"El que ve inacción en la acción, y acción en la inacción, es sabio entre los hombres y goza de paz y armonía, incluso mientras ejecuta toda acción. Aquel cuyas obras están todas libres de los lazos del deseo, acrisoladas por el fuego de la sabiduría, es llamado sabio por los que saben. Desapegado del fruto de la acción, siempre contento, sin buscar refugio en ninguna parte, está en inacción aunque esté ejecutando acciones. Sin esperar nada, con su mente y su ser controlados, abandonada toda codicia, cumple la acción con el cuerpo, y no yerra.
Se contenta con cualquier cosa que le llega sin esfuerzo, libre de los pares de opuestos; sin envidia, ecuánime en el triunfo y en el fracaso; y aunque actúe no queda atado. Se disipan todos los efectos de las acciones de aquél que ha extinguido todo apego y vive en armonía, con sus pensamientos fijos en la sabiduría, obrando con intención de sacrificio" (IV,18-23).
(De una serie de conferencias dada por la Dra. Besant en la Sociedad Teosófica en Adyar, Madrás, sobre el estudio del B.G.)

lunes, 9 de febrero de 2009

VIVE UNA VIDA RECTA

(de una charla con Saturnino Torra)
...
Se trata de vislumbrar el fin, el fin es la iluminación, es despertar, es auto-realizarse. Vive una vida recta. Es todo. 

En el Manduka Upanishad hay una historia: 

Un hijo le pregunta a su padre "¿a quien me vas a dar?"
- " A la Muerte", contesta el padre. 
El hijo entonces va al encuentro de la Muerte, hasta su casa, pero ésta no está. Tarda tres días en regresar. A su regreso, la Muerte le pide disculpas, pues es una falta muy grande cuando no se atiende a una visita. Para reparar la ofensa, la Muerte le dice: 
- "pídeme tres gracias y te las concederé"
 
El primer deseo que pide el hijo es que al volver a su casa, su padre no esté enojado con él y lo reciba con agrado. La segunda petición es de tipo filosófico, que también le es concedida. Al pedir la tercera gracia, el hijo dice "quiero saber el secreto de la inmortalidad". 

La Muerte le ofrece entonces toda clase de ofrendas, elefantes, riquezas, reinos, pero es reticente a desvelarle el secreto de la inmortalidad, pues quien la domine vencerá  a la muerte. Pero el hijo no cede y al final la Muerte debe cumplir su promesa. Y le dice:

"El ignorante sigue lo agradable. El sabio sigue lo recto. Lo recto es lo único que aporta la inmortalidad. La diferencia entre lo recto y lo agradable es todo. El que sabe distinguir entre el poder de lo recto y lo ilusorio de lo agradable vence a la muerte.   Y el que vence a la muerte en vida, la vence también cuando llega la muerte del cuerpo; no muere cuando llega la muerte ."


martes, 27 de enero de 2009

RECTA ACCIÓN

La Recta Acción es la lección del Gîta. La recta acción es obrar en armonía con la Voluntad divina. Actuar, no sólo por el fruto, no por deseo de moverse, no por apego a objeto alguno, sino actuar enteramente en armonía con la Voluntad que siempre está buscando en bien universal. 

"Cumple constantemente y sin apegos la acción que debes cumplir" (III, 19)

Esta es la única definición verdadera de la Recta Acción.

martes, 20 de enero de 2009

LA GRAN REVELACIÓN

El Gîta puede leerse como una historia humana, el relato de acontecimientos que se desarrollan en un campo de batalla, y de la evolución de dichos acontecimientos y cómo afectan a las naciones y a las razas, de modo que tenemos una historia de mundos que se desmoronan.

Pero también podemos leerlo para nuestra propia ayuda, aliento e iluminación, como una alegoría del desarrollo del Espíritu dentro de nosotros. 

El Gîta como historia es la gran revelación que descorre el velo que cubre el esquema real que la historia elabora en el plano físico. Pero hay que buscar el significado del Gîta en lo que se refiere al desarrollo individual del Espíritu, y así veremos qué nos enseña, qué significa para nuestra iluminación individual. Así como en la historia hay verdad, también la hay en la alegoría.

La lección de la alegoría es el significado individual. Conflicto evidente entre el manas inferior, la mente que está en proceso de evolución, simbolizada por Arjuna, y Kama, la naturaleza emocional, pasional, simbolizada por los parientes encabezados por Duryodhana, que representan todos los lazos del pasado.

Ahí está Arjuna como el manas inferior no iluminado, lleno de dudas, tembloroso, inseguro, moviéndose de un lado a otro, haciendo preguntas. Siempre está preguntando y cuando se le contesta no entiende la pregunta. Siempre está perplejo sobre qué es lo mejor. Oscila de un lado a otro; este argumento es bueno, pero el otro también es admirable. Siempre vacilando, hacia atrás y hacia adelante, primero a un lado, luego a otro. Ahí tenemos el tipo del Manas no iluminado. Y a esa mente le habla el Instructor con palabras de sabiduría : “Ni este mundo, ni otro más allá, ni felicidad hay para el que duda.”

El que está siempre dudando y no puede definir su mente, el que en el momento en que una cuestión queda decidida ve todos los argumentos del otro lado y quiere volver a repasarlo todo, no hace ningún progreso. Está exagerando la virtud de la cautela y la prudencia. Y la exageración de una virtud se convierte en un vicio.  Mejor es actuar y equivocarse, y así aprender a hacerlo mejor en el futuro, que estar siempre vacilando y negándose a actuar.

Las etapas por las que tiene que pasar Arjuna, podemos reconocerlas en nuestra propia experiencia. Primero, en su juventud en la Corte, está sujeto a sus parientes mayores. Es una sujeción prudente y necesaria, porque sólo así puede la mente ser inducida a superar la inercia, a ejercitarse y desarrollar sus poderes. Lo mismo ocurre con la humanidad en sus primeros siglos de evolución.

Bajo la tutela de sus mayores, y siguiendo sin vacilar los impulsos naturales hacia los placeres, la mente prosigue su curso sin mucho pensar ni vacilar o dudar; no lucha. Pero luego viene la hora de luchar, en las etapas intermedias, cuando ve que la gratificación de esos impulsos no la satisface, sino que le trae miseria mezclada con placer; ve que los desengaños y frustraciones van pegados a los talones de los deseos cumplidos. Y empieza a sentir anhelo de comprender.

Luego se agudiza la lucha, viene la hora de pelear, de sufrir, de dudar. La mente se encuentra confundida respecto al dharma y a qué camino es mejor. Clama por ayuda al instructor, y su respuesta la aturde más, porque no está lista aún para ver la verdad, sino confundida por todas las atracciones a su alrededor, por las que su corazón se siente atraído. La verdad parece seca, dura, repelente; seguirla le parece que es matar todos los goces de la vida, incluso la vida misma. 

Después viene la visión de lo Supremo, de aquello que es lo único que apaga el gusto por los placeres de los objetos. Sólo cuando se ve lo Supremo, cuando la vida más plena ahoga la inferior, se acaba la atracción de la vida sensorial (II,59). Y entonces Manas se levanta triunfante, iluminado por la luz del Ser, clara, radiante, precisa; queda destruída la ilusión; el guerrero ha conquistado a sus enemigos.

Tal es en verdad la senda del alma guerrera, la senda por la que debe avanzar. Amigos en ambos lados, pues cuando el alma emprende la batalla que ha de traerle victoria, iluminación, unión con lo Supremo, jamás se encuentra de un solo lado a todos los amigos con quienes se ha vinculado en el pasado, sino que están de ambos lados, peleando entre sí. Deberes, reclamos y obligaciones en  conflicto, presionan desde ambos lados; no es suficiente querer obrar bien; es fácil obrar cuando uno sabe, pero es difícil ver el camino entre el estrépito y el polvo de la batalla, y tener suficiente agudeza de visión para perforar las nubes y ver por donde va la senda del deber.

Amigos de ambos lados ... ¿cómo renunciar a ellos? Más que amigos, el alma luchadora encontrará entre sus oponentes instructores, aquellos de quienes en el pasado esperó ayuda, que ayudan, guían y enseñan. Todos están ahora en contra de él; sus mayores, sus amigos y parientes. Y también sus menores, los jóvenes que lo critican, que ignorantemente lo condenan y desprecian. El alma luchadora tiene que erguirse sola en el espacio vacío que separa los dos ejércitos.

Y sin embargo, Arjuna no está solo del todo, pues el Instructor está a su lado; el divino Auriga, el Ser que espera ser conocido. Debe lanzarse solo a la batalla, ha de librar solo la batalla hasta su amargo final, con su fuerte diestra, su voluntad inflexible, su valor inquebrantable. Se siente terriblemente solitario. Pero en ese aislamiento es donde debe encontrar el Ser.

Allí, en medio de la lucha, cuando se siente solo, cuando todos están en su contra, la gloria del Ser brilla sobre él, y sabe con seguridad que no está solo. A pesar de las heridas, de la sangre que le ciega, a pesar de su abollada armadura y sus ropas desgarradas y sus armas rotas, el alma luchadora ha resistido impávida hasta el final. Ignoraba que el escudo de su Instructor había estado protegiéndolo en los momentos de peor peligro; no sabía que cuando venía hacia él el único proyectil que ninguna fuerza humana podía resistir, su Instructor lo desviaba hacia su propio pecho y quedaba transformado en una guirnalda en su cuello. No sabía nada acerca del broquel invisible que había apartado el torrente ígneo que sólo el Señor podría resistir; no sabía ni pensaba ni soñaba, que el Guerrero Real, disfrazado de Auriga, estaba protegiéndolo siempre.

Pues si hubiera sabido esto durante la lucha, ¿cómo habría aprendido a confiar en su propio ser íntimo? El yo externo debe desaparecer antes de que se presente el Ser interno.

Esa es la experiencia de toda alma luchadora, por la que cada uno de nosotros ha de pasar cuando recorre la senda que conduce a lo Supremo. Solamente en esa desolación puede Arjuna o cualquier otro encontrar el Ser.

No temamos, entonces, los que aspiramos a ser guerreros, cuando los amigos nos condenen y abandonen. No temamos ni siquiera cuando los mayores nos censuren y los menores nos desprecien; cuando todos por igual se burlen. Seguros, impertérritos, constantes sin cesar,  pues el Ser está dentro de nosotros.

Podremos cometer muchos errores, pues ello es propio de los cuerpos que el Ser ha tomado. Pero recordemos que esos errores son de los cuerpos, no del Espíritu. Y que soportando el sufrimiento que traen estos errores, la tosca materia se calcina y el Ser puede manifestarse más.

Sigamos luchando, llenos de coraje, con corazón valiente y firme. Y al final de nuestra batalla en Kurukshetra, aparecerá también ante nosotros el Ser, en toda Su majestad. Nuestra ilusión también quedará destruída y veremos a nuestro propio Ser tal como es.


::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Fragmento de la conferencia titulada "La Gran Revelación" dada por A. Besant en la Sociedad Teosófica en Adyar.


viernes, 16 de enero de 2009

¡LUCHA!

BG - estancia segunda

(4)¡Oh Madhusûdana! ¿Cómo lanzaré yo mis flechas contra Bhishma y Drona, que tan dignos son de reverencia?
(...)
No sé qué fuera mejor para nosotros; que los venciéramos o que nos vencieran; 
(...)
Porque nada veo que pueda consolar la aflicción de mis sentidos ...

(9) Luego que hubo así hablado Arjuna, dijo de nuevo a Govinda :"No quiero pelear." Y quedó en silencio.
Entonces, ¡oh Bhârata!, respondió Krishna sonriente al que tan abatido se veía entre ambas huestes: 

Krishna :
(11) Te lamentas de lo que no debieras lamentarte. (...) El sabio no se lamenta ni por los vivos ni por los muertos.
(...)
(18) Finitos son estos cuerpos del encarnado Ser, eterno, indestructible e inmenso. 

ASÍ PUES, ¡PELEA, OH BHÂRATA! 

jueves, 15 de enero de 2009

Como es arriba es abajo.

El Bhagavad Gîtâ no es simplemente el relato de las enseñanzas de Sri Krishna a Arjuna, sino mucho más que eso. Hablar del Gîtâ es hablar de la historia del mundo en su vasta complejidad, con el entramado de deseos y pensamientos y actos que constituyen la evolución de la humanidad.

En la lectura del BG aparecen a menudo contradicciones que cuesta entender; unas veces se habla de la necesidad de todos los seres de vivir en paz, y sin embargo se recomienda constantemente luchar y combatir. El Gîtâ es tan complejo como el mundo. Así pues, quien pueda comprender esta obra podrá también comprender el mundo.

Arjuna tiene dificultades para entender las enseñanzas de Krishna. A pesar de que los discursos de Krishna son elocuentes y están llenos de sabiduría, Arjuna se siente confundido y no logra entender el significado de las palabras de Krishna. Así, le dice:
"Tus ambiguas palabras confunden mi entendimiento; dime con certeza el medio único por el cual yo pueda alcanzar la bienaventuranza." (III,2)

El discípulo pide al Maestro que éste le ilumine, pero no logra entender sus enseñanzas. Sin embargo, no es que el Maestro se niegue a instruir al discípulo, sino que el discípulo no es capaz de ver la luz y entender. Tan necesario es el discípulo como el instructor, la mente receptiva como la sabiduría que fluye de la boca del Maestro. ¿De qué vale el brillante esplendor del sol si cae en ojos ciegos? ¿De qué vale la melodía más exquisita si cae en oídos incapaces de escucharla? [1]

LA DIFICULTAD ESTÁ EN NOSOTROS Y NO EN QUIENES ENSEÑAN.

La sabiduría se nos prodiga a torrentes, pero somos tan ciegos y tan torpes como las piedras, pues no respondemos.

La primera lección del Gîtâ es que EL DISCÍPULO DEBE HACERSE A SÍ MISMO. Uno puede aprender todas las cosas del mundo externo, pero de la Sabiduría Divina no podemos aprender nada mientras no la vivamos. Sólo a medida que se logra poner en práctica en nuestras vidas lo que nos enseña el Gîtâ se hace posible para el corazón del individuo el profundo descubrimiento o revelación de los misterios.

La lectura que da el fruto del conocimiento no es la lectura del ojo, sino la lectura de la vida. El que lee siquiera un cuarto de un verso del Gîtâ de manera que lo convierte en parte de su vida, de tal modo que todos puedan leerlo también en la vida de él y sepan que en él ha tomado cuerpo siquiera una porción de las enseñanzas, ése hombre es el que lo ha leído de verdad y cosechará su fruto.

Cada lectura verdadera marca una etapa de evolución, un punto en el progreso humano. No es la mera repetición de las palabras, sino que es ese Espíritu grandioso que mora en nuestros corazones el que pone de manifiesto ese fruto.

(Fragmento de La Gran Revelación, conferencia dada por la Dra. A. Besant en la S.T. de Adyar, Madrás)


[1]- Dice el Maestro al discípulo : "no se puede llenar una taza que ya está llena de té; debes primero vaciarla. Así, no puedo enseñarte nada si no vacías primero tu mente."

miércoles, 14 de enero de 2009

QUE EMPIECE LA FUNCIÓN


Then Arjuna spoke thus to Krishna, the God, who stood beside him in the chariot:
"O Krishna, drive thou, I pray thee, my chariot so that it stand between the two opposing armies, that I may gaze upon the men of the Kuru hosts that stand ready to begin this bloody fight, and with whom I must combat, battle, and strive in this fray. "
Then drove Krishna the chariot  containing himself and Arjuna, until at last it stood in a space between the two opposing hosts.

Bhagavad Gita - part I The gloom of Arjuna


"En el medio, entre los dos ejércitos, pon mi carro, Oh Achyuta!,
para que pueda contemplar esas huestes ansiosas de pelea con las que he de combatir en esta guerra,
Y mirar a los de ahí reunidos, prestos a la lucha ... "
Así solicitado, guió Krishna el carro hasta que estuvo en el medio, entre ambos ejércitos. 

B.G. - I - 21-23