(de las charlas con S. Torra)
Como la vida es un cambio constante, hay que ir renunciando a una etapa para ir empezando otra, aunque siempre con muchas dificultades. Sin embargo, los resultados de la nueva etapa son siempre muy superiores a la etapa anterior; no se trata de resultados materiales, sino espirituales, anímicos, y así se va logrando el objetivo de la encarnación, que es esta plenitud interior. A medida que se va consolidando ésta, se pisa terreno firme en todos los mundos, y cuando hay esta solidez psíquica, interna, las contradicciones emocionales y mentales no nos alteran, no nos derriban.
San Pablo lo explica en 1 Corintios, 15,35-51, cuando habla de la resurrección, que es el despertar espiritual, el renacimiento:
"- ¿Cómo resucitarán los muertos, con qué cuerpo vendrán?
- Necio, lo que tú siembras no se vivifica si no muere antes y cuando siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo o de otro grano, mas Dios le da el cuerpo como quiso y a cada simiente su propio cuerpo.
Toda carne no es la misma carne, mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.
Hay cuerpos celestiales, [Atma, Buddhi, Manas], y cuerpos terrestres, mas ciertamente, una es la gloria de los celestiales y otra la de los terrestres. Otra es la gloria del sol y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, porque una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos:
se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción,
se siembra en vergüenza, se levantará con gloria,
se siembra en flaqueza se levantará con potencia.
se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual [es el nacimiento espiritual, el yoga, el misticismo, el ocultismo],
Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así, también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán en ánima viviente; el último Adán será espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego, lo espiritual. [es necesario primero enterrar la semilla]
El primer hombre es de la tierra, terreno, el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terreno, tales también los terrenos, y cual el celestial, tales también los celestiales. Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial.
Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
He aquí que os digo un misterio: todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados."
[dormir significa que el fanático que no piensa, no medita, y sigue ciegamente lo que le dicen, sin pensar, después de la muerte pasa milenios en inconsciencia, porque lo que aquí despierta queda despierto allá, y lo que aquí se ata y duerme, queda atado y dormido allá.]
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